Cada vez es más común escuchar acerca de defensa personal 🛡️. Desde hace décadas, muchos padres llevan a sus hijos a entrenar un arte marcial después del colegio. Sin embargo, mientras la idea de defensa personal crece, la defensa familiar parece reducirse.
La defensa personal para los hijos se ha convertido en una costumbre —incluso en una tradición— 👨👩👧👦 a tal punto que casi nadie se detiene a cuestionar si está del todo bien.
A lo largo de los años he escuchado muchas razones por las cuales los padres llevan a sus hijos a entrenar. Estas son las tres más comunes.
“Quiero que aprenda a defenderse”
🥋 El bullying es la razón principal por la que la mayoría de padres convierte a sus hijos en artistas marciales.
No importa si son niños o niñas. Todos los padres quieren que sus hijos aprendan defensa personal para saber qué hacer frente a agresiones actuales o futuras.
“Quiero que se entretenga en algo”
Esta es la segunda razón más común.
Generalmente, los padres que dicen esto tienen hijos demasiado ⚡ hiperactivos, a tal punto que es difícil controlar su energía y comportamiento. Entonces surge la lógica:
¿Por qué no ponerlos a entrenar?
Otros padres tienen hijos que no tienen aspiraciones, hobbies o deseos de superación. Así que, en una especie de decisión forzivoluntaria, buscan que encuentren una ocupación más allá de los videojuegos 🎮, el celular, etc.
“Quiero que aprenda un deporte o disciplina”
La tercera razón que más he escuchado.
Muchas veces son los hijos quienes eligen qué deporte o disciplina quieren entrenar, y muy pocas veces son los padres quienes deciden o imponen las artes marciales.
Por supuesto, existen muchas otras razones más de las que he mencionado aquí. Incluso hay padres que no quieren que sus hijos entrenen artes marciales, pero ese es tema para otro artículo.
¿Hay algo más que los padres deban hacer?
En mi opinión, no es malo que nuestro deseo como padres sea delegar a los hijos un poco de la responsabilidad que conlleva protegerse a nivel personal, o incluso proteger a sus hermanos menores.
Pero la palabra clave es delegar.
Muchos padres en los últimos años no delegan… asignan ⚠️
Asignan a sus hijos la completa responsabilidad de defenderse en situaciones donde todavía necesitan la protección y guía de un adulto.
Entonces la pregunta para los padres es directa:
¿Estás entrenando para proteger a tu familia… o solo para que tus hijos se protejan solos?
Pensemos en este escenario
Tu hijo es víctima de bullying por parte de uno de sus compañeros.
Tu hijo ha decidido ceder porque no puede contra el agresor 😔. En ocasiones te lo ha hecho notar, aunque evita hablar del tema directamente. También lo ha mencionado a los profesores, pero tampoco han hecho algo para resolver la situación.
Entonces la pregunta es simple:
¿Qué vas a hacer?
Si lo primero que pensaste fue en enviar a tu hijo a entrenar un arte marcial para que aprenda a defenderse, vas por buen camino… pero solo a la mitad.
Porque en este escenario tu hijo está buscando protección de ti.
Mi recomendación personal es esta:
Notificar a la institución educativa para que estén conscientes de las agresiones.
Hablar con el padre del agresor para exigir respeto hacia tu hijo.
Enviar a tu hijo a entrenar Krav Maga para que aprenda a defenderse 🥋.
Ese es el orden correcto.
No puedes hacer que tu hijo cargue con todo el peso de la agresión. Todavía no.
Más adelante, cuando sea adulto, tomará el control total de su autodefensa. Pero mientras eso no suceda, la integridad familiar sigue siendo responsabilidad de los padres.
Eso es defensa familiar.
Otros escenarios de riesgo
Existen muchos escenarios que pueden hacer vulnerable a una familia 🚨:
Por eso es responsabilidad completa de los padres estar conscientes de lo que sucede en la vida de sus hijos:
La seguridad de un niño no comienza en un dojo 🥋.
Comienza en la casa 🏠.
Consecuencias de delegar demasiado
Cuando un padre no está despierto o consciente de lo que implica entrenar un arte marcial —y de las cosas que un niño puede aprender en una academia o dojo— lo único que está haciendo es crear un abismo entre lo que sus hijos viven en el día a día y lo que él cree que está pasando.
Aquí ocurre algo peligroso ⚠️.
Los niños, sin la guía de un padre (no solo de un instructor o sensei), pueden llegar a aplicar estas técnicas fuera del contexto para el que fueron enseñadas.
Incluso algunos niños que antes eran víctimas pueden terminar convirtiéndose en agresores.
¿Por qué?
Porque si no tienen una guía que los acompañe durante su entrenamiento —un ancla que los detenga— todo el resentimiento puede transformarse en venganza en lugar de defensa.
El rol de los instructores
Muchos maestros ayudan enormemente en este proceso. Inspiran:
Además, se espera que como maestros sean éticos, leales y discretos.
Pero hay algo que nunca debemos olvidar 👀: Siempre hay excepciones.
Por eso también es responsabilidad de los padres evaluar:
La defensa familiar es responsabilidad de los padres y es un acto irresponsable poner todo el peso sobre los niños.